¡Hasta siempre Maestro!
Hace unos días nos enteramos de la muerte de José Luís Sanpedro. Yo confieso que he llorado su muerte. No le conocía personalmente pero, igualmente,
me entristece saber que ya no está físicamente entre nosotros y deseo expresar
mis condolencias a sus seres queridos. Ellos, más que nadie, son los que van a
sufrir su ausencia física del día a día. También a los muchos que seguíamos su trayectoria y su ejemplo y, ahora, sentimos su vacío.
Sin embargo, creo firmemente que las personas a las que queremos permanecen
a nuestro lado, al menos, en nuestros
recuerdos. Y el legado que nos deja este
Maestro es maravilloso. Nunca podré
agradecerle los momentos mágicos que he pasado leyendo sus novelas y sus ensayos,
sus enseñanzas sobre la economía, la sociedad, la política y, sobre todo, sobre
la vida misma. Releerle será, un
poquito, como volver a tenerle a nuestro lado y eso, sí que me hace sentirme
mejor.
Se fue sin hacer ruido.
Había declarado que no quería un circo mediático alrededor de su muerte
y, efectivamente, así ha sido. Una lección más de dignidad. Por ello, las
muestras de respeto y admiración que estos días han inundado las redes sociales
son enormes. No es de extrañar. En un mundo de noticias negras y sucias sus
palabras nos llenaban de esperanza. No
la esperanza del tonto; la esperanza de
que un mundo mejor es posible y el mensaje de que ese mundo ha de ser
construido con nuestras propias manos.
Como ha dicho su Compañera, ahora lo que toca es llorar poco
y seguir luchando.