jueves, 11 de abril de 2013


¡Hasta siempre Maestro!

 

 

Hace unos días nos enteramos de la muerte de José Luís Sanpedro.  Yo confieso que he llorado su muerte.  No le conocía personalmente pero, igualmente, me entristece saber que ya no está físicamente entre nosotros y deseo expresar mis condolencias a sus seres queridos. Ellos, más que nadie, son los que van a sufrir su ausencia física del día a día.  También a los muchos  que seguíamos su trayectoria y su ejemplo  y, ahora, sentimos su vacío.

Sin embargo, creo firmemente  que las personas a las que queremos permanecen a nuestro lado, al menos,  en nuestros recuerdos.  Y el legado que nos deja este Maestro es maravilloso.  Nunca podré agradecerle los momentos mágicos que he pasado leyendo sus novelas y sus ensayos, sus enseñanzas sobre la economía, la sociedad, la política y, sobre todo, sobre la vida misma.  Releerle será, un poquito, como volver a tenerle a nuestro lado y eso, sí que me hace sentirme mejor.

Se fue sin hacer ruido.  Había declarado que no quería un circo mediático alrededor de su muerte y, efectivamente, así ha sido. Una lección más de dignidad. Por ello, las muestras de respeto y admiración que estos días han inundado las redes sociales son enormes.  No es de extrañar.  En un mundo de noticias negras y sucias sus palabras nos llenaban de esperanza.  No la esperanza del tonto;  la esperanza de que un mundo mejor es posible y el mensaje de que ese mundo ha de ser construido con nuestras propias manos. 

Como ha dicho su Compañera, ahora lo que toca es llorar poco y seguir luchando.

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